Mark Knopfler, maestría sobre el escenario, a pesar de los años
Mark Knopfler presentó ayer en la plaza de toros de Bilbao ante 6500 personas su último disco Get Lucky. En un aforo donde todo el mundo estaba sentado, había público de todas las edades. Personas que iban con ganas de escuchar clásicos de Dire Straits y otras que preferían deleitarse con temas en solitario de uno de los mejores guitarristas del mundo. Puntual, Knopfler apareció con su banda mientras una parroquía entregada lo recibía en pié. Eso parecía más un acto religioso que un concierto. Comenzaron con Border Reiver, tema que abre su última grabación. Después lo seguirían temas recientes salpicados de momentos muy especiales con Sultans of Swing, Romeo & Juliet, o Golden Heart. Curioso fue el momento en que Knopfler y su banda recrearon el ya famoso ‘oe-oe’ del público.
Todo ello ejecutado con maestría por una banda que, como siempre, es excepcional. Knopfler los presentó como músicos mágicos, magníficos. Y no le falta razón. Matt Rollings al piano, teclados y acordeón, Tim O’Brien a la mandolina, violín y banjo, Glenn Worf al bajo y contrabajo, Danny Cummings a la batería, Michael McGoldrick a las flautas, Richard Bennett a las guitarras y el formidable Guy Fletcher a los teclados y guitarras conforman una banda de super lujo. De las que ya no quedan.
Ellos acompañan y dan empaque a las virguerías que, un ya entrado en años Mark Knopfler, realiza sobre su grandísima colección de guitarras. Mark ya no canta, susurra mas bien, y por culpa de molestias en su maltrecha espalda, pasa todo el concierto sentado en una silla alta. Pero aun y todo, Knopfler conoce perfectamente los vericuetos de la música en directo. Los temas los cambia, les da lustro, y quedan espectaculares.
Para enmarcar las versiones de Romeo & Juliet, Golden Heart, Telegraph Road, o Brothers in Arms. Tras casi dos horas de show, el público se quedó con ganas de más, de mucho más.








